¡Enhorabuena si has adquirido una prenda de seda natural!

Descubre sus ventajas


-Permite la transpiración de tu piel, no retiene el sudor

-No provoca alergias.

-Te aísla del frío.

-No aporta calor en verano.

-Es ligera.

-Confortable.

-Suave.

-es …….especial.

Cualquier prenda confeccionada en seda natural es algo diferente y hace que te sientas un poco especial cuando la llevas puesta. Si a esto le añades que sus dibujos, diseños y colores se han realizado a mano aún es más especial y diferente, ya que no puede haber dos iguales.

Y para que tu prenda de seda siga teniendo todas esas cualidades solo tienes que seguir unos sencillos consejos.

Lavado

Para eliminar la suciedad común o el sudor de una pieza de sedaencolor puede hacerse en casa, lavando a mano en agua fría o a una temperatura no superior de 30 grados centígrados.

Antes de introducir la prenda recomendamos que el jabón (siempre neutro y añadido al agua en pequeña cantidad) se disuelva del todo. La mala disolución del jabón puede provocar manchas en la prenda.

*Si lo que quieres limpiar es un mantón con flecos largos te recomiendo que lo lleves a la tintorería, ya que los flecos se enredan con mucha facilidad y separarlos y plancharlos es un gran trabajo que te puedes ahorrar.

*Tener en cuenta que las prendas con varios colores, en los primeros lavados, el agua puede colorearse, por lo que es conveniente lavar la prenda sola. Las prendas de seda natural tintadas mediante procedimientos industriales como las pintadas a mano, tienden a colorear ligeramente el agua a pesar de que en ambos casos se haya realizado una buena fijación de los colores.

*Cuando introduzcas la prenda en el recipiente con agua y jabón no la dejes en remojo. La forma más conveniente de lavado es sumergir la prenda y sacarla, repitiendo varias veces.

*No retorcer o frotar la seda, con ello solo conseguirás deformar la prenda o incluso rasgar la seda si esta es muy fina.

*No usar lejía, desgasta las fibras limitando la vida de la prenda y puede atacar también a los colores.

*Aclara bien la prenda, sin torcer. Realiza los mismos pasos que en el lavado: sumergir y sacar, varias veces.

*Un pequeño truco: en el último aclarado añade al recipiente con agua un chorrito de vinagre blanco. Sumerge la prenda y sácala un par de minutos después. El vinagre da un mayor brillo a la seda y a los colores y confiere un tacto más suave.

Secado

*No usar secadora, apelmaza y acartona la prenda.

*Ten preparada una toalla limpia y extendida sobre una mesa. Sobre la toalla deposita la prenda de seda mojada, extendiéndola todo lo que puedas. Enrolla poco a poco la toalla junto con la prenda de seda, haz un rollo. Oprime ligeramente con las palmas de las manos la toalla para que absorba el agua de la prenda de seda. Desenrolla la toalla con la prenda de seda. Ten preparada otra toalla limpia, extendida sobre una superficie lisa y horizontal, y extiende sobre ésta la prenda de seda húmeda.

Deja secar así la prenda de seda y si es necesario reemplaza la toalla húmeda por otra limpia y seca. Todo esto lo hacemos para que la seda no se deforme con el peso del agua.

*No expongas nunca una prenda de seda al sol, se decolorará y los rayos ultravioletas desgastarán las fibras. Tampoco la coloques encima o cerca de una calefacción, acelera el proceso de secado pero la prenda pierde flexibilidad, se acartona, queda rígida.

Planchado

*Se plancha mejor cuando la prenda está aún un poco húmeda.

*La temperatura de la plancha debe ser entre 110 y 150 grados centígrados. En las planchas existe una ruleta de temperatura con símbolos que nos ayudan a elegir la más adecuada para cada prenda. Un punto en la ruleta viene a ser 110 grados y dos puntos 150 grados. Empezar a planchar con una temperatura más baja de lo recomendado e ir incrementándola hasta alcanzar la recomendada. Si estamos planchando a temperaturas más altas que éstas y pasamos a planchar seda, regula la temperatura en la ruleta de la plancha y espera unos minutos a que la temperatura baje, evitarás disgustos.

*Plancha siempre por el reverso de la prenda. En el caso de que nuestra prenda tenga aplicaciones de gutta, sobre todo si son metalizadas, el planchado por el reverso es muy importante. Si en este caso lo hacemos por el anverso y a una temperatura un poco más elevada, la gutta se contraerá y estropearemos la prenda.

*No utilices el modo “vapor” en el planchado, ya que la aportación del vapor en las prendas de vestir puede ocasionar deformaciones en la prenda a modo de pequeñas bolsas que luego son muy difíciles de disimular.

Almacenamiento

Ya tienes tu prenda limpia y planchada y hasta que vuelvas a ponértela te daré algún consejo de cómo guardarla.

*Evita doblarla ya que una prenda doblada y almacenada durante largo tiempo termina por estropearse. Los dobleces se quedan marcados y son difíciles de eliminar aún planchándolos. La seda se debilita en estas zonas mucho antes que en el resto.

*Envuelve las piezas en bolsas de tela, evitarás que se soben o que cojan polvo. La tela deja transpirar bien la seda. No utilices bolsas de plástico.

*Evita utilizar alfileres o imperdibles para la sujeción de las prendas, dejan marcas difíciles de quitar y a veces el metal se oxida con el efecto de la humedad ambiental, provocando manchas o aureolas en la seda.

*Si utilizas cartones como soporte de la pieza que quieres guardar y papeles para envolverlas, te aconsejo un cartón y papel con un Ph. Neutro, evitarás así que la acidez del cartón normal se transfiera a la seda y la estropee con el tiempo. Estos cartones y papeles no son fáciles de encontrar en papelerías, pero puedes hacerte con ellos en tiendas especializadas en materiales para la conservación y restauración de obras de arte.

*Si enrollas una pieza de seda para su almacenamiento, nunca la aprietes, deja que las fibras respiren, así evitarás también deformaciones en la seda.

Un vestido: colócalo en una percha a ser posible de madera y con forma en los hombros.

Una falda, un pantalón: colócalo en una percha de pinzas, bien extendido, que no quede destensado en la parte central de la pieza ya que estaremos ayudando a que esta se deforme.

Un pañuelo, fular o estola: lo mejor es hacerse con un tubo de cartón. Puedes comprarlo en una papelería o puedes hacerte con uno en una tienda de venta de telas. Las telas vienen enrolladas en tubos de cartón que son desechados cuando se ha terminado la pieza. Corta el tubo un poco más grande de la anchura del pañuelo, fular o estola. Envuelve el tubo de cartón en papel de seda. Sobre una superficie plana, coloca el tubo de cartón ya preparado sobre otra hoja de papel de seda en la que has colocado el pañuelo, fular o estola y comienza a enrollarlo todo junto. El papel de seda debe ser un poco más grande por los extremos y de largura que el pañuelo, fular o estola. Cuando hayas terminado coloca una goma en cada extremo del tubo sobre el papel de seda. Como el papel de seda es un poco más grande en los extremos que el pañuelo, fular o estola, las gomas colocadas no afectarán a la seda. Si tienes varios pañuelos, fulares o estolas, puedes aprovechar el mismo tubo para almacenarlos, solo tienes que interponer otro papel de seda y repetir la misma operación. No es aconsejable enrollar muchos pañuelos, fulares o estolas en el mismo tubo ya que luego dificulta su accesibilidad. Siempre está el último aquel que más deseas ponerte en ese momento. De este modo evitas que la pieza de seda se arrugue, evitas los pliegues y dobleces y cuando quieras usarlo no tienes que plancharlo de nuevo. Guardar en el armario en posición horizontal.

Un mantón con flecos: consigue un cartón con una cierta rigidez ( de 2 o 3 mm.) y córtalo con las dimensiones de la anchura de la percha con pinzas que más adelante utilizarás, y de una largura acorde con el tamaño del mantón. Protege los cantos del cartón que van a ir en contacto con la seda, puedes acolcharlos con una tela guateada o simplemente lijarlos para redondearlos. Enrolla poco a poco el mantón en el cartón, en sentido vertical, sin apoyarlo en la mesa, para que los flecos no se enreden. Ten preparadas unas pinzas de madera para sujetar el mantón al borde superior del cartón. Finaliza colgando el conjunto del mantón con el cartón en la percha con pinzas. Guardar en el armario en posición vertical, evitarás así que los flecos se deformen.

Una corbata: puedes colgarla de perchas especiales para corbatas o bien enrollarla sobre sí misma, sin apretarla demasiado, y guardarla en su funda de tela en posición horizontal.